Cuando mis guaguas eran recién nacidas pensé que esa era la etapa más difícil. Hasta que entraron a clases. El nivel de organización que se requiere para mandar a un guagua a clases es casi como un PHD en física. Cada parte debe cumplir un objetivo y cada parte debe complementarse con la siguiente, un error puede incurrir en: cambios de sacos, perdida de comida, llantos, y más que una llamada de atención de la profesora. Por eso, el regreso a clases tiene su propia categoría, con mis favoritos, los que no fallan y los que duran para ¡siempre!