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Una lonchera que mitiga el cambio climático

Actualizado: 23 sept 2021

Odio el jugo de naranjilla. Sí. Es extraño pero su origen se remonta a una lonchera cuando yo tenía unos 6 años. La lonchera de mi compañero de bus. Su lonchera, el sanduche de huevo y ese jugo de naranjilla que regado, se llevan la culpa. Cierren sus ojos, ¿huelen a lo que olía ese bus? Ahora entienden, por qué odio el jugo de naranjilla


Eso es una lonchera para mí. Un festín casi cirquense de lo que significa organizar, variar, cumplir con la nutrición del guagua y lograr que ESO no ocurra en el bus, todo resumido en 15 minutos de preparación mientras organizas al pelotón.


Pero, una lonchera es mucho más que eso. Una lonchera es un acto político y no, no estoy loca (por ahora), pero lo que involucra su preparación incluye varios temas que nos permiten repensar la alimentación, y repensarla desde ese espacio tan íntimo, tan personal y privado como es nuestra cocina.


Lancemos los datos, cortos pero concisos. Estamos al borde, lo que vemos en las noticias no es una coincidencia, el clima cambió de forma acelerada debido a nuestras acciones como sociedad, y como especie no estamos listos para afrontar sus consecuencias. En realidad, ninguna especie está lista para estos cambios acelerados. Hemos logrado modificar por completo el sistema natural del planeta y los frentes de lucha son varios. Necesitamos reducir de forma drástica las emisiones (este rato necesitamos triplicar los compromisos adoptados en la COP de París para lograr mantenernos en 2 grados), pero estas emisiones no solo se generan en la quema de combustibles fósiles, sino también en el sistema de alimentación que este momento mantenemos como sociedades. Aproximadamente dos tercios de las emisiones globales están vinculadas a los hogares.


Es un camino largo, que se debe recorrer en equipo y de forma estratégica.


Los sistemas de alimentación enlazan varios temas urgente para mitigar lo que estamos viviendo a nivel global: 1) producción de alimentos; 2) transporte; 3) empaques; 4) desperdicio de alimentos. Para todos se requiere de energías que provienen de la quema de combustibles fósiles, materiales, manejo de suelos, y del que menos hablamos: políticas que permiten abiertamente el desperdicio de alimentos a nivel global.


No puedo extenderme como quisiera, pero por eso mejor regresemos a su cocina y a lo que SI pueden hacer desde ahí, con esa lonchera que tienen frente a ustedes:

  1. Buscar alimentos locales y de producción respetuosa. Ejemplos, productos de la región en la que vives. El niño no necesita salmón de Chile para ser feliz, pero unas buenas habas o una tortilla de quinua, un bolón y un buen pan de yuca es una delicia y súper nutritivo.

  2. Reducir los empaques. Productos con la menor cantidad de empaques y mejor sin nada de empaques. Papas industriales, galletas industriales; todos estos alimentos generan una cadena de contaminación y realmente no nutren a nuestros guaguas. Hacerlos en casa nos permite disfrutar del proceso en familia, aprovechar para educar sobre alimentos a nuestros guaguas y al mismo tiempo tener cosas sanas sin empaques. Lo mismo con los jugos, si no puedes hacerlo en casa con frutas frescas, mejor opta por agua.

  3. Programar, analizar y bajar el desperdicio. Me ha pasado un montón de veces que lo que mando no se comen. Me muero de las iras, pero en muchos casos les mando de regreso al día siguiente. No crean que en mi casa todo funciona como reloj suizo, para nada, yo también me jalo y a veces me frustro cuando no puedo controlar este tipo de cosas. Pero lo ideal es: buscar una solución (reusarlo en alguna receta nueva) o buscar la mejor forma de manejar ese desecho (por ejemplo, caldos en casa cuando me sobran zanahorias). Con el tiempo, lo ideal es medir y ver cómo podemos bajar estos desperdicios, acorde a lo que realmente comen nuestros guaguas.

  4. Educar. Utilizar el momento de la preparación para educar a nuestros guaguas sobre temas de ambiente y la importancia de sus decisiones en la protección de nuestro planeta. Cuando ven, manipulan la comida, descubren sabores y aprenden a ver cómo se prepara una lonchera, también aprenden sobre el vinculo que existe con la comida, sus procesos y la importancia que ésta tienen en nuestras vidas.


Dicho esto, les dejo cuatro opciones de lonchera combinando esta información. Lo idea es que el mayor porcentaje se lo lleven los vegetales y las frutas, luego granos enteros, legumbres, proteína vegetal y lo mínimo lácteos y proteína animal.


Opción #1

1) Ensalada de brócoli con tomates

2) Pastelitos de yuca/zanahoria blanca o quinua con queso adentro.

3) Fruta como papaya, piña, sandía, uvilla, mandarinas de Ambato.


Opción #2

1) Habas con choclo desgranado

2) Espárragos picados con tomates

3) Fruta como papaya, piña, sandía, uvilla, mandarinas de Ambato.


Opción #3

1) Enrollado en tortilla integral con ensalada de col y pollito de campo desmenuzado o un buen bolón de verde o tortilla de verde.

2) Fruta como papaya, piña, sandía, uvilla, mandarinas de Ambato.


Opción #4

1) Yapingachos o humita. Pueden hacerles con una salsa de maní.

2) Ensalada de aguacate con corazones de alcachofas y zanahorias o col roja.

3) Fruta como papaya, piña, sandía, uvilla, mandarinas de Ambato.



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